- April 4, 2025
- Updated 12:19 am
La colitis, una inflamación del colon que afecta a millones de personas en todo el mundo, puede ser desencadenada o agravada por diversos factores, entre ellos, ciertos hábitos cotidianos. De acuerdo con un informe reciente, aunque las causas de esta afección pueden incluir predisposición genética, infecciones o enfermedades autoinmunes, el estilo de vida juega un papel crucial en su desarrollo y en la severidad de los síntomas.
En este sentido, destacan cuatro hábitos principales que podrían estar relacionados con la aparición o el empeoramiento de esta condición: una dieta inadecuada, el estrés crónico, la falta de actividad física y el consumo excesivo de alcohol y cafeína.
Alimentación poco saludable: un factor clave en la inflamación del colon
Según los especialistas, una dieta desequilibrada puede ser uno de los principales detonantes de la colitis. Los alimentos procesados, ricos en grasas saturadas y azúcares refinados, junto con una baja ingesta de fibra, pueden irritar el sistema digestivo y fomentar la inflamación del colon.
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El consumo de comidas picantes, grasosas o ácidas también puede agravar los síntomas en personas con colitis, ya que estos alimentos tienden a irritar la mucosa intestinal. Además, una dieta pobre en fibra puede dificultar el tránsito intestinal, lo que podría derivar en estreñimiento y una acumulación de desechos en el colon, lo que aumenta la presión sobre el sistema digestivo.
Asimismo, el consumo excesivo de productos lácteos puede ser problemático, especialmente para quienes presentan intolerancia a la lactosa. En estos casos, los lácteos pueden causar malestar intestinal y exacerbar la inflamación, complicando aún más el cuadro clínico de la colitis.
La colitis podría afectar a las personas en la realización de sus actividades diarias. (Shutterstock)
Estrés crónico: un enemigo silencioso del sistema digestivo
El estrés crónico es otro factor que puede tener un impacto significativo en la colitis. El medio explicó que el estrés constante afecta el equilibrio del sistema nervioso y puede alterar la función intestinal de diversas maneras.
Una de las principales consecuencias del estrés es la alteración del microbioma intestinal, es decir, el conjunto de bacterias que habitan en el intestino. Este desequilibrio puede favorecer la proliferación de bacterias dañinas, lo que afecta negativamente la salud del colon.
Además, el estrés crónico puede desencadenar una respuesta inflamatoria en el organismo, lo que, en personas con predisposición a enfermedades intestinales, podría agravar los síntomas de la colitis.
Sedentarismo: la falta de movimiento también afecta al colon
La falta de actividad física regular no solo afecta la salud general, sino que también puede contribuir al desarrollo de problemas digestivos como la colitis. Según los especialistas, el ejercicio desempeña un papel importante en el mantenimiento de un tránsito intestinal saludable.
La prevención es la mejor
La prevención es la mejor medida contra la colitis. Foto: (Archivo)
El sedentarismo puede llevar al estreñimiento crónico, lo que aumenta la presión en el colon y puede contribuir a la inflamación. Además, la falta de ejercicio está asociada con el sobrepeso y la obesidad, condiciones que incrementan el riesgo de desarrollar problemas digestivos e inflamatorios, incluida la colitis.
Alcohol y cafeína: sustancias irritantes para el tracto gastrointestinal
El consumo excesivo de alcohol y cafeína también fue señalado como un factor que puede empeorar los síntomas de la colitis. Según estudios, el alcohol puede dañar la mucosa intestinal, alterar la flora bacteriana y aumentar la permeabilidad intestinal, lo que genera inflamación y agrava las condiciones de la colitis.
Por su parte, la cafeína, presente en el café y otras bebidas, puede estimular la producción de ácido gástrico y causar irritación en el intestino. Además, su efecto laxante podría desencadenar episodios de diarrea en personas con colitis, complicando aún más su manejo.
El informe subrayó que modificar estos hábitos puede ser clave para prevenir y controlar la colitis. Mantener una dieta equilibrada, rica en fibra y baja en alimentos procesados, reducir los niveles de estrés, incorporar actividad física regular y moderar el consumo de alcohol y cafeína son medidas que pueden marcar una diferencia significativa en la salud intestinal.